jueves, 28 de enero de 2010

Borges, el valiente

La anécdota la cuenta Edwin Williamson en su Borges una vida (completa biografía literaria editada en español por Seix Barral en una edición que no le hace justicia y que bombardea al lector con erratas de todo tipo), tomándola de Borges Buenos Aires de Ulyses Petit de Murat. Se acaba la década del veinte y un Borges que ronda la treintena de años, recorre los suburbios de Buenos Aires para embriagarse del espíritu del arrabal. Protagonizan el episodio tres escritores y algunos extras:

“En una ocasión escapó por poco al daño corporal grave mientras caminaba con Ulyses Petit de Murat y Sixto Pondal Ríos en el Bajo Belgrano, una zona desagradable de criaderos y establos de caballos, refugio notorio de criminales. Borges, con su mala visión, llevaba un bastón, que usaba para tantear su camino en la oscuridad a lo largo de una cerca metálica, y el golpeteo llamó la atención de un grupo de rufianes, que empezaron a lanzar insultos a los tres amigos. Cuando los hombres se acercaban, Ulyses y Pondal Ríos decidieron salir corriendo, pero Borges se quedó en su lugar y, para horror de sus amigos, empezó a enfurecer a los rufianes impugnando su hombría: ‘A sus terrible insultos les contestaba, irónicamente: ‘¿Qué decís, Rosita? ¡No te oigo, Pelagia!’. Al fin, Ulyses y Pondal tuvieron que sacarlo a la rastra hasta una estación de ferrocarril cercana y empujarlo por encima del molinete, para correr después hasta la seguridad relativa de la zona céntrica de Belgrano.”

Sí, es verdad: la anécdota es poco creíble; si los rufianes eran tan bravos, Borges no debería haber llegado a pronunciar una segunda frase. Su destino habría sido la golpiza, la vejación o la muerte. Toda la historia tiene algo de desmesura literaria casi mitológica, un intento de Ulyses Petit de Murat de construir un valiente con un material no apto para esos fines. Suena infinitamente más creíble la escena de los tres tipos a trajes corriendo entre vías y atisbando las bocacalles mientras se palpan los corazones, exultantes.

4 comentarios:

Belerofonte dijo...

Jajajajaja. Muy graciosa la imagen.

Martín Bentancor dijo...

Hay otra peles muy buena: Borges, ya perdida la visión de un ojo, se enfrenta a un camión de fascistas.
Un abrazo,
M.

F. de P. dijo...

1- Borges tiene ese patetismo, me parece.
2- ¿cuál ojo?

Martín Bentancor dijo...

el del medio
un saludo