domingo, 12 de abril de 2009

Lejos del bronce


Cuando muere un poeta, otros poetas se dedican a exaltar el nombre y la obra del difunto, generalmente con palabras llenas de pomposidad, que pretenden el bronce y la aparente eternidad del Parnaso. Los adjetivos se reptiten y también las frases como "Vivirá en el alma del pueblo", "Sus versos seguirán alumbrando el porvenir", etc. La escena se reproduce ante la tumba, en notas de prensa y, obviamente, en otros poemas. Cuando el escritor canario Javier de Viana falleció en 1926, su paisano Braulio Césaro escribió el poema "El Charrúa", donde, para homenajear a quien acababa de partir, se vale de un recurso lejano al bronce y la pomposidad. Césaro presenta el luto instalado en el campo por la muerte de Viana y evoca su figura a través de una pequeña historia campesina. Ante la imposibilidad de encontrar el texto original, recurrimos a la siguiente transcripción realizada por Lauro Bentancor.

EL CHARRÚA

Callaron los federales,
se entristeció el canelón,
se queja el sauce llorón,
se inundan los pajonales.
Los grandes tembladerales
también se han embravecido,
un sabiá dejó su nido
porque un zorzal de mañana
gritó que a Javier de Viana
la Parca lo había vencido.

El chingolo ni el hornero,
la calandria ni la urraca,
ya ninguno se destaca
como en mañanas de enero.
Ya no anida el carpintero
en palos del telefón
porque ha caído el campeón
de nuestra selva frondosa
y hoy sólo vive en las prosas
del campesino fogón.

Ya no cruza los rastrojos
en su flete y con orgullo,
el autor del libro 'Yuyos',
de 'Gaucha', 'Gurí' y 'Abrojos'.
Sólo quedaron despojos
de la vieja tradición;
como sería la impresión
que le causó al paisanaje
que cuentan que hay un paraje
que siempre ven su visión.

Trsite está la paisanada
y suele contar la gente
que hay noches en que se siente
aullar tuita la perrada.
Dicen que una madrugada,
al desuñir los carreros
largaron los delanteros
para verdiar un ratito
cuando sintieron el grito:
"Cuidao con los pertigueros".

Uno de ellos, sin recelo,
cuando ese grito sintió
al punto se persignó,
dijo "Dios lo lleve ela cielo".
De la bombacha un pañuelo
el más anciano sacó,
las lágrimas se secó
y al empinar la carreta
dijo "Ese grito es de un poeta
sus libros he leído yo".
.
Después de haber amarguiado
arrimaron la boyada,
para emprender la jornada
el viejo un cuento ha empezado
de un libro que había estudiado
hecho por un gran talento
y en ese mismo momento
sintió un peso en la picana,
y era la visión de Viana
que venía a escuchar el cuento.

4 comentarios:

Hebert Fayet dijo...

Creo que le falla la memoria al amigo Lauro Bentancor ya que en la segunda décima el verso dice: ... "ya no hace nido el hornero en pagos del telefón..."
Atte.
Hebert Fayet

Hebert Fayet dijo...

Pido disculpas al Sr.Lauro Bentancor por mi equivocación, ya que si yo tuviera razón la palabra "Hornero" se repetiría en la segunda décima.

Los años no pasan en balde...
Atte.
Hebert Fayet

Martín Bentancor dijo...

No hay nada que disculpar, hombre. Hace unos días encontré el texto en una antología de la mítica editorial Cisplatina y tuve oportunidad de cotejar las versiones. Efectivamente, lo que se publicó en el blog es lo que aparece en el libro. Agradezco su lectura,
Martín Bentancor

Hebert Piston dijo...

He buscado en YouTube algún cantor interpretando "El Charrua". No encontré nada.